Marco teórico

código-pleyade2013

Código*Pléyade

Avistamiento de fisiogramas generativos realizados con fuego
Instalación interactiva

 

La arque-máquina
Jamás habíamos imaginado que ellas pudiesen ser las máquinas-mirando
las estrellas, que su fuego fuese hasta tal punto artista y artesano.
Jamás habíamos soñado que las bolas de fuego fuesen también
seres organizados en actividad íntegra y permanente.
Jamás habíamos imaginado que pudiesen ser las máquinas-madres
de nuestro Universo.
Ahora lo sabemos: las estrellas son seres-máquina que la cosmogénesis
ha hecho florecer por billones. Son máquinas-motores de
fuego y en fuego.

Edgar Morin, El método I

 

MEMORIA CONCEPTUAL

Código*Pléyade propone al espectador una aproximación mas allá de la interfaz hombre-máquina y apuesta por provocar las más intimas relaciones humano-humano, ponderando la poética de un contacto místico entre personas como disparador de una experiencia estética.

Código*Pléyade es un avistamiento de dibujos generativos realizados con luces de velas, que evocan una trasposición subjetiva del tiempo vital con el tiempo cósmico. Esta energía natural es un elemento que constituye a las estrellas y al ser conquistada por los hombres algunos autores la consideran la primera tecnología.

El fuego de las Pléyades, es esparcido de mano en mano por los participantes, produciendo un tejido de relaciones que se proyectan en una bóveda celeste. La obra explora las ramificaciones y desplazamientos de la luz, que no necesariamente corresponden a las trayectorias de los cuerpos. Sus combinaciones y bifurcaciones son invisibles al ojo humano, pero se hacen posibles a través de la visión infraroja y los sistemas computacionales. La intención es proponer una poética a partir de los conceptos de vínculo, contagio y arborescencia.

Código*Pléyade apela a la memoria colectiva y ancla su configuración espacio-temporal en el ritual del Fuego Nuevo mesoamericano. La sutil propagación del fuego evoca comportamientos biológicos como la división celular, la reproducción, el crecimiento y la extinción;  sin embargo al ser energía infinita, se abren preguntas sobre el concepto vital, más allá de su emulación.

En este trabajo me propongo indagar sobre algunos conceptos del pensamiento complejo como organización, vínculo, sistemas abiertos, rizoma y metamáquina, y retomaré a algunos teóricos como Edgar Morin y Roy Ascottt. ( citas y bibliografía)

 

En el universo ha habido un segundo big bang, que consiste en la unión de bits (informáticos), átomos, neuronas, y genes. A través de la unión de todas estas cosas, es posible que se exprese un nuevo tipo de materialidad.
Roy Ascott

 

La principal analogía de Código*Pléyade aborda la luz como transmisor de información desde un enfoque biológico propio de la regeneración celular.

Siendo el fuego energía universal y también elemento manipulado por los hombres, se convierte en el elemento que reconectará redes dinámicas que aparentemente  han estado separadas, fusionándolas en una sola a través de la metáfora celular. Fisiogramas generativos que se proyectan en el firmamento, hacen visible la transferencia de información entre células de fuego manipuladas por los hombres. Los dibujos cambian de color al heredarse códigos de ADN constituidos por data cósmica.

Este empalme simbólico es abordado por Edgar Morin a través del concepto del fuego genésico, apuntando que es en la metamorfosis del fuego donde se ha constituido todo  lo que está formado en el cosmos, donde se alumbran las estrellas y se forman los átomos, por tanto, y en mis palabras, también la vida biológica.

El gran fisiograma colectivo que construyen los participantes adquiere entonces propiedades que dentro de la teoría de la complejidad forman estructuras organizadas en las que los elementos, transformados en partes de un todo, pierden cualidades y adquieren otras nuevas; la organización transforma una diversidad separada en una forma global. Crea un continuum -el todo interrelacionado- allí donde estaba el discontinuo. Se trata de morfogénesis: la organización da forma, en el espacio y en el tiempo, a una realidad nueva: la unidad compleja o sistema (Morin).

 

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. NO HAY DOS FUEGOS IGUALES. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.

Eduardo Galeano, El Libro de los Abrazos

 

En el artículo “Del ciberespacio a la realidad sincrética” Roy Ascott considera que las culturas más antiguas tienen algo que decirnos directa y metafóricamente sobre la percepción de lo espiritual y de nuestra interpretación de la realidad; y promueve una apertura del arte de los nuevos medios hacia una exploración de otros espacios de conciencia que se han mantenido al margen de la sociedad tecnológica. En ese sincretismo, la sabiduría ancestral en la era digital potenciaría la tecnología de nuestra conexión.

El fuego es una constante en los mitos de la creación de numerosas civilizaciones antiguas y en él se sitúa el origen del misterio de la vida. Es en el ritual mexicano del Fuego Nuevo, herencia de  las culturas azteca y maya, en el que Código*Pléyade ancla la dinámica de un juego cosmogenésico y diseña sus propias reglas de interacción, a partir de los encuentros entre humanos y las posibilidades combinatorias que éstos sucitan al combinar partículas de fuego que intercambian genes estelares.

De modo que cobra sentido la doble articulación que propone Edgar Morin en cuanto a develar la complejidad del nudo gordiano: la articulación entre el objeto-cosmos y el sujeto cognoscente y la articulación entre el universo cosmofísico y el universo antropo-social.


el cosmos engloba y genera al sujeto cognoscente, el cuál aparece como un minúsculo y fugitivo elemento/evento del devenir cósmico, pero donde al mismo tiempo el sujeto cognoscente engloba y genera al cosmos en su propia visión.

Edgar Morin

 

El principio de regeneración celular, en el que se transmite información para conservar la estructura, no solo se da a nivel orgánico, si no también a nivel molecular y atómico.  Dentro de las ciencias de la información y de la computación, el arte generativo se fundamenta en la construcción de algoritmos, códigos y sistemas de reglas que pueden emular ecosistemas vivos.

Código*Pléyade puede circunscribirse en el ámbito del arte generativo, por lo que me he dado a la tarea de investigar un poco sobre las particularidades del software art y la vida artificial.

En el terreno de la vida artificial seca, que se refiere al diseño de código informático, a diferencia de la vida artificial húmeda que se refiere al la manipulación de materia orgánica, se abre un amplio consenso en torno al arte generativo y es que es un término que se aplica a la obra de arte que está automatizada mediante el uso de instrucciones o reglas por cual la obra se ejecuta. El resultado de este proceso es impredecible, y puede ser descrito como parte integral del aparato o de la situación, en lugar de una consecuencia directa de las intenciones del artista. Pero lo más importante,  es que la descripción reconoce que otros organismos están en involucrados, incluyendo la acción humana como una parte integral del proceso de producción en el establecimiento de las reglas. En este aspecto coincide Noam Chomsky en su libro “Estructuras sintácticas”, de donde surge el concepto de “gramática generativa” que ha sido inspiración para numerosas obras de vida artificial. Este tipo de trabajo es considerado performativo en el sentido de que la obra se genera a través de un proceso en tiempo real.

En el artículo “Generator: The value of software art” se cita a John McCormack, quien añade a la definición de arte generativo la influencia de la biología y comportamiento emergente y, en particular, los términos “genotipo” y “fenotipo“. Argumenta que el software puede ser visto en términos de “genotipos” (células de ADN) como código máquina, y “fenotipos” (el nivel más alto de la forma del comportamiento) como lo que sucede cuando se ejecuta. El programador define entonces los parámetros que definen la condición física, y el software se desarrolla “autónomo”. El artista es entonces responsable del ADN de la obra en la perpetuación de un mito “creacionista” En pocas palabras, McCormack generaliza que el proceso de autoría se dirige hacia un genotipo que es la especificación de un proceso, y cuando se ejecuta este proceso se  genera el fenotipo como la “experiencia de la obra”  y  en este sentido considero que Código *Pléyade es también el diseño de una Interface de Experiencia.

Al diseñar las reglas del juego y los principios de interacción de Código*Pléyade retomo el concepto del gran juego de Edgar Morin para comprender la definición de un sistema de posibilidades al cuál llamo lógica pleyadiana:

  • Condición: Origen. Las ocho llamas de la Pléyade siempre están encendidas
  • Primer estado: Vacío. Los participantes ingresan con una vela apagada
  • Segundo estado: Nacimiento. Una vela sólo se enciende cuando entra en contacto con una Pléyade o con otra vela hija.
  • Tercer estado: Muerte. Una vela muere cuando es apagada o sale de registro.
  • Primer comportamiento: Desplazamiento. Una vela se desplaza (no necesariamente el cuerpo)
  • Segundo comportamiento: Reproducción. Una vela da origen a otra vela y hereda propiedades
  • Propiedad emergente: Contagio. Dos o más velas encendidas se contactan con otras velas encendidas.

 

 

Estado de la cuestión

La configuración espacio temporal de Código*Pléyade está emparentada con el eje simbólico de la ceremonia del Fuego Nuevo, ritual mesoamericano celebrado cada 52 años en el que se marcaba el inicio y el fin de los ciclos de los calendarios maya y azteca. Cuando Las Pléyades se ubicaban justo al centro de la bóveda celeste, se señalaba el alineamiento de los seres humanos con el cosmos y se inaugura un nuevo ciclo de tiempo, de vida.

En las antiguas civilizaciones precolombinas las Pléyades eran llamadas Tianquiztli, que significa “lugar de reunión” ó “lugar de abasto”. Cada 52 años, el fuego anterior se apagaba y la humanidad atravezaba una semana de oscuridad en la que destruían todas sus cosechas y viviendas. El fuego nuevo debía surgir como un renacimiento y mantenerse vivo durante otro período de 52 años.

En Código*Pléyade la acción colectiva recupera dicha visión dinámica, en la que existe una constante retroalimentación energética entre el microcosmos y el macrocosmos. El fuego es manipulado por los hombres de manera lúdica y creativa, y en ese gran juego la corporalidad se manifiesta en un bucle entre lo inmanente y lo trascendente.

Ver más en: citas

 

Las Pléyades (Constelación M45)

Las Pléyades, también conocidas como M45, o Las Siete Hermanas es un objeto visible a simple vista en el cielo nocturno con un prominente lugar en la mitología antigua, situado a un costado de la constelación Tauro. Las Pléyades son un grupo de estrellas muy jóvenes las cuales se sitúan a una distancia aproximada de 450 años luz de la Tierra y están contenidas en un espacio de treinta años luz. Se formaron hace apenas unos 100 millones de años aproximadamente, durante la era Mesozoica en la Tierra, a partir del colapso de una nube de gas interestelar. Las estrellas más grandes y brillantes del cúmulo son de color blanco-azulado y cerca de cinco veces más grandes que el Sol.

El cúmulo tiene unos 12 años luz de diámetro y contiene un total aproximado de 500 estrellas. Está dominada por estrellas azules jóvenes, de las cuales 8 pueden ser observadas a simple vista dependiendo de las condiciones atmosféricas (cielos muy limpios y ausencia de Luna): Taygeta (4.3), Pleione (5.09), Merope (4.17), Maia (3.88), Electra (3.71), Celaeno (5.46), Atlas( 3.63) y Alcyone (2.87). Los números entre paréntesis indican su magnitud de brillo.
Fuente: Wikipedia

 

Creación de ADN pleyadiano

Para la creación del ADN de cada una de las ocho principales estrellas de la constelación de las Pléyades, los cuales determinarían el color de trazo de los fisiogramas,  se consultó la Base de Datos Astronómica SIMBAD. Se analizó la información y se realizaron búsquedas puntuales sobre su edad, diámetro y coordenadas right ascension y declination. Finalmente se optó por emplear las mediciones de fotoluminiscencia de cada estrella para ello se indagó sobre los sistemas de medición de rayos ultravioleta (CEL Celescope catalog of ultra-violet photometry,by Davis et al.,SAO Special Report 350,1973. ), infrarojos (IRC – Infra-red measurements from the Two micron sky survey,by Neugebauer and Leighton,Calif. Institute of Technology,NASA,1969. ) y colorimetría (GEN–Geneva Photometric System Catalogue ) , así como sus unidades de medida y tabla de nomenclaturas. Los valores fueron tabulados en 8 listas y escalados en un rango entre 0 y 255 para definir el matiz, la saturación y el brillo de los dibujos con fuego. Los ADN pleyadianos son heredados cuando el fuego de las velas de los participantes se juntan para dar origen a nuevas combinaciones de color. A continuación algunos esquemas:

tablafotoluminiscencias

Estética visual y metáforas

Los fisiogramas de Código*Pléyade guardan cierta relación con los rayos eléctricos de las tormentas, por sus estructuras arborescentes y su dibujo lumínico que conecta la tierra y el cielo. La luz, actual instrumento de la ciencia, sirve para medir distancias macrocósmicas y transportar información. Es por tanto un elemento expansor de nuestros ojos, de nuestros cuerpos y de nuestra mente bajo el principio de de la conectividad.

 

Motivaciones

En los últimos años trabajé con los conceptos de empatía, neurona espejo y piel tecnológica empleando vestuarios interactivos como biointerfaces. A partir de ello retomo mis tempranas experiencias en el teatro físico y en las meditaciones activas, para llevar a otros lugares ese saber empírico que solo produce la experiencia vital. Me intereso por diseñar interfaces de experiencia con técnicas digitales de light painting explorando los principios hápticos y proxémicos del fuego. El interés radica en las posibilidades de reconexión simbólica y afectiva con el otro, a través del un reconocimiento esencial, quizá oculto u olvidado. Se trata de una apuesta por abordar lo performativo sin puntos de vista fijos, sin performers, sin un enfoque narrativo o de representación.

Antecedentes de obra

HABITAT-DRAW (performance con dibujo infrarojo): piel
ALUMBRAMIENTO (constelación + bioenergia): frutas (acción colectiva)
EMPATÍA (vestuario lumínico e interface biofísica): latido del corazón (acción colectiva)
DESMODIUM-MÁQUINA (bioarte): Respiración de una planta

Continuidad de las líneas de investigación

• Performance y tecnología
• Presencia, ausencia, sustancia
• Tiempo real – Tiempo vital
• Reconexión con “el otro” y con el entorno
• Empatía y mente colectiva
• Neurona Espejo
• Visualización de data biológica
• Infrared Light painting

 

 

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